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Ruth Fernandez Matia - Doctoralia.es

Creencias limitantes

Creencias limitantes. ¿Qué son? ¿Cómo nos afectan? ¿Y cómo evitarlas? Las creencias limitantes son las ideas que tenemos todos y que consideramos verdaderas, sobre determinados temas, aquellas ideas que nos han inculcado desde pequeños pero que en realidad no siempre son acertadas y que como su nombre indica, pueden limitarnos en nuestro día a día. Para nosotros funcionan como normas de la vida, ni siquiera nos solemos cuestionar si son o no ciertas. Al estar tan integradas desde nuestra infancia es muy difícil cambiarlas. Han sido creadas a raíz de los mensajes recibidos desde nuestro entorno, nuestros padres, nuestra familia en general, nuestros amigos. A veces heredamos miedos, fobias, falsas creencias o ideas equivocadas preconcebidas, de otras personas, que pueden llegar a condicionarnos. Nos van generando esas creencias limitantes, que nos bloquean frente a determinadas actitudes o hábitos. Un ejemplo claro son los típicos refranes, "piensa mal y acertarás", "tanto ganas, tantos vales", incluso etiquetas que interiorizamos nosotros mismos que nos frenan y que incluso a veces las utilizamos como excusa para evitar situaciones, que no nos dejan evolucionar. Por ejemplo, si a alguien le tildan de malo en matemáticas, con cada examen, ellos mismos se frenan, no se esfuerzan porque dan por hecho que todo saldrá mal. Hay personas etiquetadas de tímidas en su infancia, y que eso les ha condicionado la vida. Cuando por ejemplo tienen que enfrentarse a un discurso, o hablar en una reunión laboral, esa creencia que tienen de sí mismos, y que los demás te han inculcado, les va a bloquear frente a determinadas situaciones más que la propia timidez, por las expectativas que crean en su propia mente. A muchas otras personas, no les gusta hablar de sí mismas, o expresar lo que sienten, porque piensan que eso sería un signo de debilidad, o creen que los demás se van a aprovechar de esas debilidades. Esa es una de las creencias limitantes que está muy extendida y que más afectan. Porque puede evitar el fortalecer las amistades, o el relacionarse mejor con otras personas. Hay que abrirse al resto de la gente, empatizar y comprender, como lo hacen con nosotros. No es bueno que nos etiqueten, pero tampoco nosotros debemos etiquetar ni generalizar, porque una persona se haya aprovechado, no significa que los demás vayan a ser iguales. Imagina un árbol, en el árbol las raíces son tus creencias, lo que te han ido inculcando desde la infancia en tu entorno, el ambiente es todo lo que nos va condicionando, el tronco son los pensamientos que llegan afectados por nuestras creencias. Si yo tengo una creencia de no se me dan bien las matemáticas, porque así nos lo han dicho en el colegio o en la familia, te condiciona, porque pensarás que eres de letras y no de ciencias, por ejemplo, o porque no te esforzarás lo suficiente en los exámenes de matemáticas, porque darás por hecho el fracaso. Empiezas a generar determinados pensamientos, ese tronco no va creciendo, por lo tanto, ya tus frutos, tus sus ramas, tus flores, ya no serán. Puede que hubieras sido bueno/a en ciencias, de haberlo intentado, de no haberte dejado llevar por esa creencia limitante. Si de ese árbol imaginario quieres obtener peras, pero sin embargo te está dando manzanas, porque tus raíces van dirigidas a las manzanas no a las peras, tus pensamientos son los que te están bloqueando. Pensamientos que ni siquiera son tuyos, que son inculcados de los demás y que muchas veces, nos son ciertos. Las creencias limitantes están muy relacionadas con la autoestima, porque si tenemos una baja autoestima, creeremos demasiado en lo que dicen los demás sobre nosotros mismos. O bien si tenemos muchas etiquetas negativas, las acabamos interiorizando y nos acaba afectando en la autoestima. Creencias limitantes

Creencias limitantes ¿Cómo evitarlas?

Como todo, lo ideal es trabajarlo desde la infancia. Pero existen técnicas y estrategias que los profesionales utilizamos para poder liberar a los adultos, de esas creencias limitantes que condicionan la vida. Con los niños se debe evitar entrar en comparaciones en el colegio con sus compañeros, y en casa con sus hermanos. Con ellos siempre funcionan muy bien los cuentos con mensaje, las fábulas. Por ejemplo, si se juzga gusta mucho a un pez por su habilidad de escalar árboles, vivirá toda su vida creyendo que es estúpido. El pez no es estúpido, tiene muchas habilidades que domina, pero escalar árboles no es una de ellas. O la fábula de la ranita que cae a un pozo con más ranitas y que comienza a saltar cada vez más alto para intentar salir, mientras las demás empiezan a intentar convencerla de que no lo haga, que se va a lastimar, pero la ranita era sorda y no podía oírlas, así que siguió saltando y consiguió salir, frente al asombro de todas. La ranita no escuchó las opiniones de las demás, por eso siguió adelante con su meta de salir del pozo y al final lo consiguió. No debemos dejarnos influir por las opiniones y comentarios de los demás, aunque tengan buenas intenciones. Tenemos que encontrar siempre el equilibrio, entre escuchar consejos y conocernos a nosotros mismos. Vale la pena ponerlo en práctica. ¿Te ayudamos? +34 664 87 33 45. Ruth Matía.
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Qué es la felicidad personal

Qué es la felicidad personal. Igual que está de moda mimarse físicamente, debemos mimarnos también a nivel emocional. Con ese bienestar que siempre nos producen los buenos consejos, hoy hablaremos de la felicidad. Pero no de un concepto único, porque eso no existe y es que la felicidad es sobre todo eso, personal, y para cada individuo, tiene un significado diferente. Lo que es felicidad para alguien para otro puede ser lo contrario, algo que para una persona puede serlo todo, para otra puede no ser nada.

Pero la felicidad es a lo que todos aspiramos. Si nos vamos muy atrás hasta los filósofos griegos, Aristóteles ya hablaba de la búsqueda de la felicidad. Gran parte de la filosofía se basa en comprender lo que es esa ansiada felicidad y cómo conseguirla. A día de hoy, la psicología positiva está en todas partes, pero también vamos a desmitificarla un poco, porque a veces genera mucha frustración.

Como comentábamos antes, la felicidad es un término bastante subjetivo, para mí la felicidad es la ausencia de preocupaciones, a mí no me gusta llamarlo felicidad, porque yo creo que da lugar a frustraciones. Para mí son momentos de felicidad y satisfacción. EL concepto de felicidad varía mucho según la edad y circunstancias de la persona; y la misma persona puede modificar muchas veces ese concepto de felicidad, según la etapa de la vida y según sus experiencias.

Pero la felicidad no nos la dan las posesiones, está más relacionado con las emociones, la satisfacción y sobre todo con las personas que nos rodean.

Todos aspiramos a ese concepto personal de la felicidad, pero también hay que tener claro que no se puede ser feliz todo el tiempo. La felicidad nos la traen esos momentos de bienestar y de satisfacción, que hay que valorar. Si fuéramos felices todo el tiempo, seguramente no valoraríamos esos momentos.

Hay veces que la felicidad es simplemente estar tranquilo/a, la ausencia de preocupaciones. Muchas personas cada vez más buscan esa tranquilidad, esa calma, evitando el ruido mental, los pensamientos basura que no nos conducen a ningún lado, más que a generarnos ansiedad.

Un psicólogo de los años 50, Abraham Maslow, creó la pirámide de Maslow, que representa la jerarquía de las necesidades humanas. Con su teoría sobre la motivación humana, con la que consiguió mucha popularidad en la psicología y también en otros campos, como el empresarial, o el marketing. Maslow, asegura que según se van cubriendo necesidades humanas básicas (la base de la pirámide, el comer, dormir y cualquier otra necesidad biológica) se van desarrollando nuevas necesidades y deseos mucho más complejos. Por lo que demuestra que la felicidad, como todo, evoluciona.

La siguiente escala de la pirámide de Maslow, es la seguridad y la salud, algo que en el mundo desarrollado la mayoría damos por sentado, hay muchas personas, sobre todo en los países más pobres, que no disponen de un hogar donde sentirse protegidos.

Esta teoría te ayuda a tomar otra perspectiva de la vida. Si tenemos nuestras necesidades biológicas más básicas cubiertas, tenemos salud y un hogar donde sentirnos protegidos; la siguiente escala de esa pirámide de felicidad es la de sentirse aceptado en un grupo, es decir, sentirse aceptado socialmente y tener muchos amigos. La siguiente corresponde a las necesidades de estima y reconocimiento. Y el nivel más alto de la pirámide es la «autorrealización» la necesidad más elevada y está relacionada con encontrar un sentido y justificación a su vida, a través del desarrollo potencial de una actividad (siempre que las otras escalas hayan sido alcanzadas y completadas, o al menos parcialmente). que es la felicidad personal Maslow consideró autorrealizados a ciertos personajes como Gandhi, o Einstein, por deducir de sus biografías que eran personas centradas en la realidad, con un sentido del humor no hostil, con una buena aceptación de sí mismos, sin ser arrogantes, ni narcisistas, al contrario, solidarios y humanitarios, con pensamiento colectivo y que vivían sus vidas apreciándolas y con intensidad.

A veces nos movemos entre una escala y otra, subimos y bajamos, según las circunstancias de nuestra vida.

El ser felices, como todo, es algo que se puede trabajar desde pequeños, siempre que las circunstancias nos sean favorables, es decir que las escalas más básicas estén cubiertas. Los niños son un espejo de su entorno, si ven que los adultos agradecen y valoran los momentos felices, ellos harán lo mismo, si nos centramos en el momento presente y en las cosas positivas, ellos también crecerán haciéndolo.

Hay demasiada gente buscando la felicidad en cosas materiales, cuando la felicidad se encuentra en las personas y las emociones, en los vínculos que creas con otros. Enseñar a los niños a ser solidarios, a compartir y a jugar más con sus amigos, les vas creando el hábito de apreciar más esa felicidad mucho más satisfactoria, de sentirse bien consigo mismo y que influye incluso en la salud física y mental.

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Cómo mejorar la autoestima

Cómo mejorar la autoestima. Hoy hablaremos de uno de los temas más recurrentes en la consulta, porque por desgracia, mucha gente hoy en día, tiene problemas de autoestima. Es algo que nos afecta a todos porque todos en algún momento de nuestra vida, hemos pasado por etapas de baja autoestima, y es un tema con el que cualquier persona se puede identificar.

Hay que trabajar esa baja autoestima, que puede ser la raíz principal para resolver otros problemas derivados. Se considera que existe un problema de autoestima, cuando empezamos a sentir que nosotros no somos capaces de realizar algo y cuando estamos más pendientes, de la mirada de otros, que de nosotros mismos.

Muchas personas dicen que son incapaces de atreverse a enfrentarse a algo, a una determinada situación porque se sienten inseguros, entonces empiezas a investigar y te das cuenta que es un problema de baja autoestima. Otras personas no consiguen mantener una relación de pareja, otros incluso tienen problemas de ansiedad, derivados de la baja autoestima.

Es importante saber primero, cómo se puede formar esa autoestima, cómo formamos nosotros la autoestima y ahí es cuando hablamos de psicología perinatal. Desde la vida intrauterina, ya estamos formando formándola, influye si ha sido o no un embarazo deseado, influyen las caricias que desde el comienzo se hacen al vientre materno, el cómo hablan al bebé, como le cuidan.

Otra cuestión importante es conocer lo que es el autoconcepto. El autoconcepto y la autoestima son dos definiciones diferentes, pero que van ligadas. El autoconcepto es la imagen que tengo yo de mí mismo/a y esa imagen la adquiero por los demás, es decir, en este caso desde muy pequeños. Y la imagen que vamos formando de nosotros mismos, es la autoestima.

Una forma de fomentar la autoestima en los niños, son las caricias y la forma de hablar, suave y positiva, sonriendo utilizando el lenguaje no verbal. En la época del colegio, empiezan a adquirir esas etiquetas positivas y negativas desde los compañeros y profesores; el tímido, el gafotas, ... Vamos de alguna manera, llenando ese saco de etiquetas que al final interiorizamos, y pensamos que forman parte de nuestra personalidad.

Hay que diferenciar también el concepto de identidad del comportamiento de muchas madres, cuando dicen cosas como "eres muy malo". No es lo mismo decirle a un niño/a que lo que ha hecho está mal, o que hoy se ha portado mal, a decirle que es malo. Es algo importantísimo el saber diferenciar esto, porque al final los niños interiorizan esas etiquetas, incluso más que los adultos.

Muchas personas que acuden a consulta, tienen ese autoconcepto, esa imagen que han creado de sí mismos, pero en base a lo que piensan otros, cuando uno ya se fija más en la mirada de otros, es porque ya hay mucha inseguridad, piensan que todo el mundo está pendiente y que les van a juzgar, no ven que no son el punto en el centro. Cómo mejorar la autoestimaNo se puede gustar a todo el mundo, no puedes caerle bien a todo el mundo, y hay personas que les cuesta aceptar eso. Hay una fábula que refleja muy bien todo esto. Un padre y un hijo que tenían un burro llegaban al pueblo y entraron andando los tres, y entonces la gente del pueblo decía "mira qué tontos, si tienen un burro y no van encima". Entonces el padre lo escucha y dice "bueno, pues nada, en el siguiente pueblo montaré a mi hijo adolescente en el burro". Cuando entran en el pueblo siguiente, la gente del pueblo empieza a decir "vaya hijo, que deja que su padre vaya andando con lo mayor que es". Entonces decide que, para el pueblo siguiente, sería el padre quien montaría en el burro, pero entonces cuando llegan al nuevo pueblo, les empiezan a decir "pobre hijo, caminando tanto y el padre ahí sentado". Para el pueblo siguiente, deciden montar los dos en el burro, pero la gente al verlos, les empieza a decir "eso es denunciable, pobre burro, aguantando el peso de los dos". La moraleja es que nunca podrás agradar a todos, hagas lo que hagas. No hay que prestar tanta atención a lo que dice la gente.

Hay diferentes tipos de autoestima, por ejemplo, puedes tener alta la autoestima profesional, pero luego es posible que la autoestima afectiva esté baja. Siempre cuando una persona acude a consulta con cualquier trastorno de depresión o ansiedad, o trastornos compulsivos, siempre se trabaja la autoestima, porque suele estar muy dañada en esos casos. Aunque también hay que tener cuidado con los excesos, porque también existen los trastornos narcisistas.

Cómo mejorar la autoestima

Una regla básica es conseguir que no nos condicione demasiado la opinión de los demás, ni para mal ni para bien. Hay que quererse y valorarse a sí mismos por los pequeños logros diarios, y no autocastigarnos tanto por los errores, consiguiendo cierto equilibrio. Hay un miedo excesivo al rechazo, es importante ser asertivo, en definitiva, tomar decisiones en base a nuestra opinión, y no hay por qué decir que sí a todo por agradar, hay que aprender a decir que no.

Nunca es tarde para cambiar.  ¿Te ayudamos? +34 664 87 33 45. Ruth Matía.
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Ansiedad síntomas físicos

Ansiedad síntomas físicos y psicológicos

Ansiedad síntomas físicos y psicológicos. Uno de los grandes problemas a los que nos podemos enfrentar y que todos en algún momento de nuestra vida, hemos pasado por ello, son las crisis de ansiedad.

Cada vez hay más consultas por este motivo. De hecho, un 30% de las consultas de atención primaria, esconden un trastorno de ansiedad encubierto por muchos y variados síntomas, que pueden hacernos pensar que se trata de otra dolencia; digestiva, dermatológica, neurológica, incluso puede confundirse con un infarto. Para las que, sin embargo, no llegan a encontrar causa orgánica, más que la propia excesiva preocupación.

Ansiedad síntomas físicos

El trastorno de ansiedad puede provocar desde una dermatitis a problemas en el aparato digestivo. Un cuadro de ansiedad puede provocar taquicardias o dolores fuertes en el pecho, sensación de falta de aire, mareos, dolores de cabeza,...

Hay que diferenciar también dos tipos de ansiedad, la normal y la patológica. Tener un poco de ansiedad no es malo en determinadas circunstancias, porque eso nos hace estar más alertas, por ejemplo, cuando nos sobrecargamos de trabajo, estás menos tranquilo/a, más activo. Pero se considera patológica, cuando se superan seis meses y no la puedes controlar; es decir cuando sientes esa preocupación excesiva y constante, que se prolonga en el tiempo. En ese caso, ya se puede considerar un trastorno de ansiedad patológica.

Dentro de los diferentes trastornos de ansiedad, se pueden clasificar los trastornos obsesivo-compulsivos, en las personas que tienen ciertas manías relacionadas con los rituales de repetición, o con las fobias.

Hay muchos tipos de trastornos de ansiedad, estrés postraumático, o ansiedad generalizada. Hoy nos vamos a centrar en unos conceptos generales de lo que es la ansiedad y sus síntomas, sobre todo para que la gente, pueda identificar este trastorno en sí mismos, o en los suyos.

Cuando se siente esa preocupación excesiva que no cesa y que coincide con cambios o dolencias físicas, o cosas que antes no les pasaba, como que sienten que se les acelera de repente el corazón injustificadamente, o que les falta el aire, cuando sienten más tensión o rigidez en los músculos, o más cansancio. Ansiedad sintomas fisicos Mucha gente acude de urgencia al hospital pensando que sufren un infarto, al sentir un fuerte dolor en el pecho, taquicardia o que les cuesta respirar; y en el hospital les diagnostican una crisis de ansiedad.

Ansiedad síntomas físicos y psicológicos

Qué es lo que ocurre a nivel psicológico, para desencadenar toda esa serie de síntomas. Las personas que sufren trastornos de ansiedad, tienden a tener pensamientos catastróficos del futuro. Como hemos dicho en muchas otras ocasiones, cada pensamiento genera una emoción. En ocasiones son situaciones las que pueden generar estas crisis, por ejemplo, el hecho de hablar en público a muchas personas les genera trastornos de ansiedad, y tienden a evitar las situaciones que las provocan, lo que puede afectar negativamente a su vida social o laboral.

En terapia, la recomendación principal es acudir a un profesional. Solo con cuatro sesiones de terapia ya se puede empezar a notar avances y mejoras. La relajación y la meditación funcionan muy bien, como por ejemplo la relajación de Jacobson que consiste en la tensión y distensión muscular, en internet hay información sobre esta técnica y se puede practicar tranquilamente en casa.

En terapia se trabaja sobre todo con el cambio de pensamiento, para conseguir modificar esas emociones. Al cambiar esa visión catastrófica del futuro, o dejar de castigarnos con hechos del pasado que nos hacen sentir culpables, al cambiar esos pensamientos, generaremos nuevas emociones positivas, que pueden acabar con las crisis.

Es un error vivir en el pasado o en el futuro, hay que vivir el presente. Sin duda hay hechos o situaciones que son temporalmente muy complicadas de controlar en el momento, pero si nos centramos en las que sí que podemos controlar, veremos que son la mayoría.

Por ejemplo, una técnica muy eficaz, es parar el pensamiento, bloquearlo, identificar ese tipo de pensamientos y pararlos con una distracción mental, por ejemplo, decir el abecedario al revés, te concentras tanto en hacerlo, que terminas por olvidarte de ese pensamiento.

Es importante también de vez en cuando dedicar tiempo para ti mismo/a, ¿porque cuánto tiempo realmente dedicamos al día para nosotros mismos? Entre el trabajo, la familia, las tareas cotidianas... Hay que intentar dedicarse al día, aunque sean 10 minutos para relajarnos, pasear, escuchar esas canciones que nos gustan, cualquier tarea que nos guste y que nos haga recargar las pilas.

Otra cosa importantísima es tratar de dormir siete u ocho horas diarias, y reforzar esos pequeños logros cotidianos que conseguimos diariamente, en lugar de regodearnos en lo malo, o en lo que nos ha quedado por hacer. Siempre tendemos a fijarnos más en las carencias, que en las cosas que tenemos y en lo que hemos conseguido. Nos centramos más en la autocrítica de lo que hacemos mal, que en sentirnos satisfechos con lo que hemos conseguido resolver.

También es importante verbalizar estos problemas que sentimos, a los hombres, por ejemplo, suele costarles más trabajo hacerlo, y tienden un poco más a ese cuadro ansioso-depresivo, desencadenan más esos pensamientos en los que se anclan y desencadenan estas crisis. En consulta te puedo decir que tenemos aproximadamente un 80% más de hombres con trastornos de ansiedad, que mujeres. Que puede estar relacionado con que las mujeres tendemos más a verbalizar lo emocional y desahogarnos mejor que muchos hombres, que lo acaban guardando todo para ellos. Pero al no verbalizar, todo se acumula y se somatiza y termina por desencadenar muchos problemas. Yo recomendaría, a las personas que les cuesta verbalizarlo, que lo escriban, que es algo muy terapéutico, porque así de alguna forma lo estás exteriorizando.

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Aprender a controlar los pensamientos

Ejercicios para controlar los pensamientos

Ejercicios para controlar los pensamientos. Hay personas que tienen pensamientos constantes negativos y no saben cómo controlarlos, pero para todo hay técnicas y estrategias.

Hay que observar cuáles de nuestros pensamientos, se nos repiten y nos afectan. Nos basamos en que todo pensamiento genera una emoción, por lo tanto, si controlamos lo que pensamos, tendremos control sobre lo que sentimos.

Podemos distinguir dos tipos de situaciones, unas que están bajo nuestro control y otras que no. Podemos enfocarnos en las que están bajo nuestro control, porque no tiene sentido pensar en lo que no está en nuestras manos.

La mayoría de los pensamientos negativos que tenemos, son influenciados por nuestra imaginación, o sugestionados por cosas que todavía no han ocurrido y puede que nunca sucedan.

A veces al analizar esos pensamientos negativos, vemos que están distorsionados por esas creencias que desde pequeños nos han ido inculcando, son más difíciles de controlar por la tendencia que hemos tenido hacia ellos durante tanto tiempo, debido a la educación que nos han dado. A veces por esa sobreprotección, tenemos una visión catastrófica de las cosas, o también podemos estar influenciados por una baja autoestima que nosotros mismos alimentamos autolimitándonos, o autoetiquetándonos de forma negativa. A veces son etiquetas que los demás nos han puesto y nosotros las hemos interiorizado tanto, que nos las hemos creído. El caso es que, sin querer, nosotros mismos provocamos esos pensamientos con los que obtenemos emociones negativas.

A veces todos tenemos esa bolita de cristal negra, como yo la llamo, por la que tendemos a anticiparnos al futuro y cuando lo hacemos, además, es con una visión catastrófica del futuro.

Anticiparnos a ese futuro, pensamientos del tipo: " si voy a la calle y pasa algo y si el niño va al parque y se cae y si en este me equivoco y si me sale mal..." siempre viendo el lado negativo de todo, sobre cosas que ni siquiera han ocurrido todavía.

Hay que pensar, qué evidencias tengo de que vaya a suceder eso, qué porcentaje puede existir, ¿cómo mucho un 50%? ¿y por qué no pensamos un poco más en ese otro 50% que es positivo?

Realmente los pensamientos negativos de futuro no se basan en nada, ahí es cuando es necesario parar y poner en marcha estrategias para bloquear estos pensamientos.

La cuestión es que nuestra mente, no sabe distinguir cuales de esos pensamientos nuestros, son reales o ficticios. Sean o no verdaderos, si el pensamiento es negativo, nos generará una emoción negativa, y si es positivo, nos generará una emoción positiva, aunque no sea un pensamiento verdadero, ni presente.

Existe otro tipo de pensamiento, muy relacionado con esa anticipación en el futuro, que yo lo llamo "filtro negativo" imagínate un embudo sobre una taza; en ese embudo, hay tanto cosas positivas como negativas, pero tú solo filtras por ese embudo lo negativo, por lo que en la taza solo encontraremos las cosas negativas.

Ejercicios para controlar los pensamientos Es como cuando nos están contando cómo ha ido el fin de semana, "pues nos marchamos a la playa y fíjate, empezó a llover y se nos quemó la parrilla..." pero no estás contando que has estado en familia, que os habéis juntado todos, que has disfrutado de un día de la playa, aunque no os hayáis bañado. Hay mucha gente que solo filtra lo negativo de todo.

Ejercicios para controlar los pensamientos

Para ser más conscientes de todo esto, propongo elegir tres personas de nuestro círculo, las más fuertes mentalmente, las más positivas. Y a otras tres que consideremos las más débiles mentalmente, o negativas. Para contarles algo, puede ser inventado, por ejemplo, que un conocido se ha quedado en el paro.

Observaremos como las personas mentalmente más fuertes o positivas, te preguntan el tiempo que tiene de paro, si su mujer trabaja, es decir, te están aportando soluciones, consciente o inconscientemente. Pero las personas negativas lo único que harán, será lamentarse de la situación, hablando de los hijos y de la desgracia que supone, haciéndolo más catastrófico. Con el experimento te darás cuenta claramente, cómo funciona una mente negativa enfocándose en lo pesimista, acentuando los problemas y cuánto afectará lo ocurrido y también en cómo funciona una mente positiva; con un enfoque hacia las cosas buenas, o hacia las soluciones y las esperanzas.

Otro tipo de pensamiento que es el de los polos, como digo yo. Esos extremos del "todo me sale mal" o "no hago nada bien". Pero en el fondo sabemos todos, que no todo es blanco o negro, ni todo lo hacemos mal, ni todo lo hacemos bien, ni tampoco todos los días son malos, ni siquiera en los días malos, todo lo que nos ha pasado, ha sido malo. Hay que intentar equilibrar un poco hacia ese término medio, evitando los extremos.

También hay muchas situaciones de la vida cotidiana que se magnifican, igual que los pensamientos que estamos todo el día dando vueltas, los magnificas, los conviertes en obsesión. Si estás todo el día dándole vueltas a un problema, lo magnificas tanto, que un grano de arena se convierte en una montaña.

Otro error muy frecuente es la costumbre de creer adivinar el pensamiento del otro, creemos que tenemos un poder común que nos permite saber lo que están pensando los demás, y esto genera un miedo al rechazo, una excesiva necesidad de aprobación que mucha gente tiene. Se manifiesta de muchas formas, como por ejemplo a la hora de hablar en público, en el trabajo o a la hora de relacionarnos, a la hora de actuar, saber decir que no, porque estamos pensando si digo que "no" el otro va a pensar... Pero en realidad, casi nunca acertamos en adivinar lo que el otro piensa y nos basamos solo en nuestras propias suposiciones, no sabremos lo que piensa, hasta que la otra persona nos lo diga.

Otro ejercicio, por ejemplo, si te has quedado con tres de las explicaciones de los pensamientos, intenta identificarte en la pareja o los amigos cuando hablas, es decir pues estás con una amiga y te está contando algo que ha ocurrido el fin de semana; analiza si está filtrando solo lo negativo. Veremos que es fácil identificar esta clase de mentalidades y pensamientos en los demás, pero mucho más difícil identificarlos en nosotros mismos.

Hay otro error de pensamiento muy típico, que es el de generalizar. Como cuando han sucedido dos situaciones iguales, a veces incluso una y ya piensas que la siguiente va a tener el mismo desenlace. La típica frase de cuando se termina una relación "todos o todas son iguales", es un error. Todas las personas somos muy diferentes, no hay que generalizar y todas las situaciones similares, pueden tener desenlaces diferentes.

En la vida no es todo de color de rosa, pero buscar el lado positivo de las cosas, nos puede ayudar mucho, no te fijes tanto en la carencia, en las cosas que te faltan y sí en las que tienes y de las que puedes disfrutar.

Anticiparse al futuro no te va a permitir disfrutar del presente que al fin y al cabo es lo que importa, vivir del pasado es depresión y del futuro es ansiedad. Vive el ahora, el presente es lo que importa, disfruta del momento actual.

¿Te ayudamos? +34 664 87 33 45. Ruth Matía.
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Características psicológicas de la adolescencia

Características psicológicas de la adolescencia. Es muy común pensar que los adolescentes están siempre enfadados, porque se revelan contra las normas y los horarios impuestos, etc.. El adolescente sufre muchos cambios hormonalmente y fisiológicamente, algo así como una explosión química por lo que es lógico que se sientan más irritables, alterados, porque todo esto forma parte de su desarrollo, la rebeldía, los cambios... Están intentando adaptarse a un mundo adulto. No es algo que ocurra de pronto de un día para otro, es más bien progresivo.

La sobreprotección no es buena ni en la infancia ni en la adolescencia, porque lo que hacemos con ello es criar personas muy dependientes de nosotros y eso tiene muchas consecuencias negativas presentes y futuras. Hay que mantener la autoridad y la disciplina, pero siempre con flexibilidad. Porque con ese equilibrio es como se desarrollan mentalmente sanos, con cariño y respeto. Hay que protegerles, pero también hay que permitir que se equivoquen, porque experimentar los fracasos les hará aprender mucho más que de sus éxitos, para eso es necesario algo de libertad, para que ellos mismos puedan experimentar, siempre dentro de los límites que nosotros hayamos marcado previamente, así aprenderán también, a tomar sus propias decisiones y a ser un poco más autónomos.

Es muy importante marcar esos límites que no se basen en imponer a gritos normas porque sí, sino más bien razonar esas normas y siempre predicando con el ejemplo, que es de lo que más se aprende. No hay que dejar de lado nunca la comunicación. A una persona solo le llega un 7% de lo que se le dice, para transmitir un mensaje correctamente, hay que acompañarlo de lenguaje no verbal, para que el mensaje le llegue y lo aplique. Y sobre todo, del ejemplo. No se le puede decir a un niño que no grite si nosotros estamos gritando continuamente, o a un adolescente que no fume si en casa fuman todos.

Si educas a un niño en una jerarquía de autoridad en la que tú estás por encima de él es lo correcto. El problema es cuando algunos padres intentan ser el amigo/a de su hijo/a, colocándose en el mismo nivel, consiguiendo que no respete ni cumpla las normas cuando se las quieras imponer, porque ya será tarde, te verá como un igual, un amigo y un amigo no dicta normas.

Los límites, las normas y la jerarquía, hay que imponerlos ya desde pequeños, desde el cariño y el respeto, con empatía poniéndonos en lugar del niño/a. Cuando todo esto no se trabaja a tiempo y el adolescente ha crecido sin estos límites, es necesario acudir a un profesional.

Es bueno comunicarse y negociar, sin perder nuestro puesto en la jerarquía. El adolescente tiene que sentir que se le apoya y que las normas son por su bien, explicarle los motivos. Y no dejarle ganar fácilmente o aprenderá a manipularte. Por ejemplo, si se niega a llegar a casa a las doce argumentando sus motivos y pide llegar a las doce y media, dile que debe llegar a las doce y veinte. Habrás cedido algo, has sido flexible, pero habrás dicho la última palabra, para que entienda que son los padres los que deciden y no ellos.

Es importante premiar los esfuerzos y la buena conducta y hay muchos tipos de recompensa, no acostumbremos a los niños a que el dinero es el mejor premio, hay muchas más cosas, por ejemplo, llevarle a algún sitio que le guste, dejarle comer su plato favorito, dejarle volver media hora más tarde... También valorar el esfuerzo, por ejemplo, es muy frecuente bajas las notas en estas edades, tenemos que apoyarlos al máximo en esto, pero sin olvidar el esfuerzo. Según el niño y el caso, en ocasiones un aprobado requiere mucho más esfuerzo que un sobresaliente. Y sobre todo decirle las cosas que vemos que hacen bien, para demostrarles que no solo nos fijamos en lo negativo o en los pequeños errores. Si por ejemplo ha hecho la cama, no comentarle las arruguitas que ha dejado en la sábana, porque conseguiremos que sienta que no hace nada bien y no lo intente de nuevo. Lo importante es que ha hecho la cama, si le felicitamos serás más fácil que lo repita cada día y poco a poco ya lo irá haciendo mejor, con la práctica. Es algo que se puede aplicar en todos los aspectos de la vida, siempre el apoyo y la motivación positiva, funcionará mucho mejor que la crítica y el castigo.

Características psicológicas de la adolescencia. Conclusiones



La adolescencia es un tema muy complejo. Y son muchos los casos en los que los papás no saben cómo enfrentarse a determinados problemas. La teoría muchas veces la conocemos, pero lo difícil está en saber manejar las estrategias adecuadas para llevarlo a la práctica.

Insistimos en esos casos en predicar con el ejemplo, no podemos pedirles que ordenen su habitación si tenemos la casa hecha un desastre.

También hay que comprenderles poniéndonos en su lugar, normalmente los adolescentes tienen muchos complejos y sienten como si estuvieran solos en todas esas emociones nuevas, en los primeros enamoramientos, por ejemplo. No hay que luchar contra ellos, son procesos normales de su desarrollo.

Hay que intentar pasar tiempo de calidad con ellos, haciendo cosas que les guste, ir a pasear, montar en bici y aprovechar esos momentos para la comunicación.

Intentemos también comunicarnos con ellos con preguntas directas, no les preguntemos qué tal en clase porque seguramente no obtendremos mucha información, funcionará mejor si le preguntamos ¿cómo te ha salido el examen? ¿qué parece el nuevo profesor?

Cuando no hay más remedio que imponer un castigo, es importante que sea inmediato, por ejemplo, si le castigas por algo que ha hecho un miércoles, no le castigues ese sábado sin salir, castígale sin su rato de ver televisión o sin video juego ese mismo día. Los niños y adolescentes viven esencialmente en el presente. Es un buen castigo el imponerle una tarea a realizar, para que vaya adquiriendo responsabilidades.

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Depresión post parto

Depresión post parto. Antiguamente estos episodios se consideraban casi como un virus extraño, pues se daba por hecho que la mujer que ha dado a luz, desde el punto de vista emocional, es como mejor estaba y obviamente no es así.

Aproximadamente un 80% de las mujeres se deprime después del parto. Cada vez se reconocen más estos síntomas, pero hasta hace pocos años, no era demasiado conocido. Actualmente cada vez más mujeres acuden a psicólogos, muchas por prevenir, otras, porque piensan que pueden estar sufriendo la temida depresión post parto.

Sobre todo, madres primerizas, o mujeres que han tenido previamente ya una depresión, son las más susceptibles de padecerlas. Pero existe un periodo normal, tras el parto, de aproximadamente 15 días de bajada hormonal, que es frecuente sentirse triste, irritable, con baja concentración o mala memoria. Son los famosos baby blues, o días azules, que pueden ser o no, una antesala de la depresión post parto. También existe un periodo de adaptación, que es lógico sentirse más estresada, fatigada o confusa. El cambio de rol, de pasar de ser tú independiente, o en pareja, a ser una familia. Este tipo de depresión también se está empezando a dar en papás. depresion post partoPero si pasadas dos o tres semanas los síntomas persisten en las mujeres; bloqueos mentales, tristeza, llanto fácil... Ya podemos hablar de la posibilidad de que exista una depresión post parto. Dentro de este tipo de depresión, existen diferentes grados, en los grados más altos, puede existir incluso un rechazo al bebé, bien por no aceptarlo, o por miedo a hacerle daño.

Se puede dar también en el segundo parto, en madres que con el primero no lo sintieron, pero por lo general, se trata de madres primerizas. Si has tenido una familia desestructurada, o una depresión anterior, tienes más opciones de padecerla.

Depresión post parto. Cómo detectarla y cómo actuar

Lo primero es descartar problemas físicos, de hormonas, tiroides... Acudir a un profesional. En nuestro centro de Psicología Matía estamos especializados, entre otras, en psicología perinatal, una disciplina relativamente nueva en la que no hay muchos especialistas.

También se debe diferenciar la depresión post parto de un estrés post traumático, causado por un parto difícil, por ejemplo, o por un embarazo complicado. En ese caso hay que trabajarlo como cualquier trauma, verbalizando en terapia para que puedan pasar página. La principal diferencia en estos casos es que son mujeres que sufren pesadillas y/o flashbacks y que están siempre alertas, hiperactivas, cuando con la depresión es justo lo contrario, son personas que están con baja actividad, pereza mental, desganadas, apáticas.

Todavía se habla mucho de este tipo de depresión con cierto esteticismo, se las culpabiliza porque se piensa que ya con su bebé deberían ser felices y no tiene por qué.

La terapia, cuando ya se sufre de una anterior depresión, consiste en ajustar la medicación. Y en otro caso se enfoca en la psicoeducación, para que dejen de sentirse culpables y comprendan que esos síntomas no significan una derrota o un fracaso, algo que las consuela mucho, porque se sienten muy culpables. La psicoterapia es la base de la terapia. A veces es necesaria la medicación y en los casos más graves hospitalización.

¿Te ayudamos? +34 664 87 33 45. Ruth Matía.
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Prepararse emocionalmente para el embarazo

Prepararse emocionalmente para el embarazo. Dedicarnos a nosotros un poquito de tiempo, ahora que siempre estamos tan estresados, pensando en otras cosas y no en nosotros mismos; el trabajo, la casa, la familia,... Es importante mirar hacia dentro de vez en cuando y dedicarnos un tiempo a nosotros mismos. Hay que pararse y pensar, quererse un poco. Todo pensamiento genera una emoción.

Hoy en día hay muchas mujeres que se angustian por no quedarse embarazadas, y durante el primer año de intentos, puede ser normal, sin que haya causa orgánica.

La inestabilidad laboral, o las razones económicas, nos hacen cada vez dejarlo para más tarde. Y cuanto más se retrase, más problemas pueden surgir. La mente juega un papel fundamental, como en casi todo. Y las personas generan unas expectativas durante el primer mes, que tienden a no cumplirse.

Según va pasando el tiempo y la mujer no queda embarazada, crece la ansiedad y empiezan a precipitarse al futuro, cada mes se convierte en una cuenta atrás. Termina por convertirse en una situación que genera estrés constante y el estrés, también es una causa que puede impedir el embarazo.

También crea tensión y discusiones en la pareja. Ella le baja el ánimo, él a veces no lo entiende, o muchas veces tienden a culparse el uno al otro. Con la presión añadida de que los amigos y/o conocidos, de la misma edad, que ya son padres. La presión social, incluso de la propia familia que, sin querer, a veces presiona preguntando "¿para cuándo?"

prepararse emocionalmente para el embarazo

Prepararse emocionalmente para el embarazo

Como consejo, a las mujeres que quieran tener hijos y estén empezando a intentar quedarse embarazadas; recomendaría intentar relajarse lo primero, pensar en otros temas importantes, intentar no generar expectativas, darse un tiempo. Si hay 1 año de plazo normal, para quedarse embarazada sin causa orgánica, entonces tomarlo con calma, no ser tan impaciente. Haz cosas por y para ti. Para concebir también hay que estar relajado/a, dedicar tiempo a tu pareja, que también puede sentirse presionado.

El pensamiento genera la emoción, si piensas que no te vas a quedar, que va a ser difícil, ya estás generando emociones de ansiedad, de malestar, de tristeza. Hay que focalizarse en el pensamiento positivo, visualizar sin ponerse una fecha, disfrutar de la espera, del proceso, como en todos los aspectos de la vida, no obsesionarse con la meta y disfrutar más del camino, con más calma. Apoyarse en las ilusiones y en la pareja. Y no comparar, porque sobre todo las mujeres tienden mucho a comparar. También hay que tener en cuenta, que muchas veces, esas comparaciones son falsas, ya que mucha gente lo disfraza y aunque haya tardado mucho tiempo en tener un bebé, cuentan que fue a la primera.

En el intento, hay muchos factores que están fuera de tu control. No hay que preocuparse, hay que ocuparse de las cosas que sí están bajo nuestro control, es un consejo básico para todo. Porque supone una pérdida de tiempo, de energía, angustiarnos por cosas que no están en nuestras manos. Genera irritabilidad, ansiedad, tristeza, sentimientos de culpa...

Tampoco están bajo nuestro control los tratamientos de fertilidad. Para los procesos difíciles, especialmente cuando una mujer tiene que prepararse emocionalmente para el embarazo, que es un tema que no suele compartirlo con su círculo social. Funcionan muy bien las terapias de grupo para verbalizar y empatizar, con otras personas que se encuentran en tu misma situación.

Las expectativas también son equivocadas en el embarazo, cuando ya se ha dado, y en la maternidad. Como muchas cosas, la realidad no es como la habíamos imaginado, no es el típico anuncio que vemos en televisión de familias felices con bebés, donde todo parece perfecto. Hay momentos felices, lógicamente, pero también muchísimos problemas y situaciones complicadas. Pueden dase además embarazos problemáticos, o partos traumáticos. Además de las depresiones postparto, cada vez más frecuentes, el estrés de los primeros meses durante la adaptación, los 15 días de la bajada hormonal... El paso a convertirse de pareja a familia, no es fácil, es poco tiempo de adaptación, y hay que tomarlo con mucha calma.

La terapia también durante el embarazo, puede ayudar a evitar futuros problemas como la temida depresión posparto. La cantidad de cambios físicos que se producen, la falta de sueño, la preocupación por la nueva situación y el no saber cómo afrontar nuevos problemas, pueden desencadenar en problemas mayores si no actuamos a tiempo.

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Cómo practicar la gratitud

Cómo practicar la gratitud para sentirnos mejor. La gratitud no es simplemente decir gracias, es uno de los valores más importantes que tenemos y que debemos practicar. Además, nos trae muchísimos beneficios, nos ayuda a sentirnos mejor.

Es una habilidad que se puede entrenar para ir manteniendo el hábito. Empieza por reconocer las cosas buenas que tenemos y que nos pasan en la vida, esas pequeñas cosas que muchas veces, ni percibimos, o no apreciamos lo suficiente, porque nos quedamos solo con lo malo que nos pasa, que es lo que se lleva toda la atención, aunque sean muchas menos cosas negativas, que positivas las que nos ocurren en el día, por lo general. Hay que apreciar y valorar las cosas positivas que nos ocurren, que suelen ser muchas más y sentirnos agradecidos-as por ellas.

El cerebro no distingue lo real de lo imaginario en cierta forma, cuando pensamos por ejemplo en cosas positivas, incluso es igual que hayan sucedido o no, porque al pensar en ellas, liberamos dopamina de la misma manera que si hubieran ocurrido. La dopamina nos proporciona una sensación de placer y bienestar. Si reconocemos y recordamos al final del día todas las cosas buenas que nos van ocurriendo, solo por recordarlas tendremos un nivel más elevado de dopamina y, por lo tanto, de emociones positivas.

Las personas que saben cómo practicar la gratitud, ya sea en las pequeñas cosas o de forma más espiritual, se sienten más satisfechas con sus vidas, son más optimistas y vitales. Han aprendido en desviar el foco de atención de lo negativo, a lo positivo. Así empiezas a conectar con lo positivo, reduciendo el estrés, la ansiedad y mejorando la salud mental, pero también física, vives más relajado/a, descansas mejor, te haces más resiliente, mejoras tus relaciones sociales...

Cómo practicar la gratitud. Ejercicios

Un ejercicio para desarrollar esta capacidad, que yo practico casi todas las noches y me funciona muy bien, es fijarnos en los pequeños logros del día, en algo nuevo que hayas aprendido o leído, una frase, en el progreso de otra persona que has visto.

A veces relacionamos la felicidad o el bienestar con las grandes cosas o con los grandes acontecimientos que a lo mejor todos nos pasamos media vida esperando. Pero la felicidad está en las pequeñas cosas cotidianas, en los detalles. cómo practicar la gratitudA veces, por la situación que vivimos, no valoramos lo suficiente esos detalles. Si además se suman problemas económicos derivados de esta crisis sanitaria, problemas familiares, duelos ... resulta muy complicado practicar la gratitud. En el centro de Psicología Matía, trabajamos mucho el focalizarse en lo positivo y en lo que tenemos, en lo que recibimos y no lo en lo negativo, o en lo que hemos perdido. Aunque por determinadas circunstancias de la vida, haya momentos en los que desgraciadamente, eso no se pueda controlar. Pero por lo general, somos capaces de practicarlo la mayor parte del tiempo, si lo entrenamos bien.

Leí hace poco una buena metáfora, que hablaba de estar en una cueva donde a veces entra un pequeño destello de luz, que, aunque pequeño, gracias a él, ya no estás a oscuras, te deja ver un poquito, pero si, además, en esa cueva, cavas y abres un pequeño agujero, ya entra un rayo de luz un poco mayor y ves mucho mejor. Quiere decir que si trabajas esos pequeños destellos de luz en tu vida, puedes convertirlos en rayos de luz que iluminarán mucho mejor.

Aún estamos en pandemia y hay muchas personas que están luchando hasta por respirar, nosotros nos centramos en lo que nos falta, en lo que no tenemos, en lo que no podemos hacer. Pero no nos damos cuenta muchas veces, de la suerte que tenemos.

Para ayudarnos a en el aprendizaje de cómo practicar la gratitud y sentirnos mejor, recomiendo llevar un diario o hacer una lista diaria, donde ir apuntando como mínimo tres cosas positivas que nos hayan sucedido en el día, por las que sentirse agradecido/a, pequeñas cosas, detalles, pequeños placeres que te hayan ayudado a sentirte un poco más feliz: un gesto, una sonrisa, una frase, una comida... Escribirlo por las noches antes de dormir, tiene efectos inmediatos en nuestros pensamientos, conciliamos mejor el sueño, en definitiva, nos sentimos mejor.

Es muy importante ayudar a los niños a practicar estos ejercicios desde pequeños, a modo prevención, para que aprendan cuanto antes a gestionar sus emociones. ¿Te ayudamos? +34 664 87 33 45. Ruth Matía
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Claves para tener una actitud positiva

Claves para tener una actitud positiva. Conocerlas, nos van a venir muy bien para los momentos difíciles que todos atravesamos alguna vez.

Hay que insistir siempre en la prevención que, en psicología, como en cualquier otra rama de la salud, es muy importante y especialmente en ciertas patologías.

Tenemos que intentar entrenarnos con las claves para tener una actitud positiva. Algo que en la teoría parece sencillo, pero en la práctica puede no serlo tanto, cuando atravesamos por dificultades.

Cuando de repente tenemos un problema y nos encontramos preocupados, hundidos, tristes, practicarlo resulta más difícil, y cuando lo conseguimos es como las dietas, es más fácil llegar al objetivo, pero más difícil mantenerlo.

Pero la actitud es fundamental en todo; por ejemplo, si le cuentas el mismo problema a dos tipos diferentes de persona dentro de tu entorno, a una persona con actitud positiva y a otra persona con actitud más negativa. Observa que la persona positiva se va a centrar siempre en la búsqueda de una solución; pero la persona negativa, se centrará en la catástrofe que supone el problema para tu vida y en cómo afectará a tu entorno, dos enfoques completamente diferentes.

Por eso es donde tenemos que trabajar primero, es en la comunicación, analizar cómo nos comunicamos con los demás y con nosotros mismos. Observar si nuestro enfoque es más negativo que positivo. Hay que centrarse en las soluciones y no lamentarnos en las consecuencias del problema. Hay personas que tienen esta capacidad innata que nacen con esa facilidad de ser positivos, otras, sin embargo, necesitan entrenarla.

También nos influye el entorno, si nuestra familia y amigos tienen la mayoría una actitud positiva, al final aprendes un poco de ellos y se te van quedando cosas, igual si te rodeas de personas negativas, al final te acaban por influir en la actitud y tiendes a ser también más negativo, como ellos.

Claves para tener una actitud positiva

El primer paso cuando tenemos un problema o incidente es aceptar. Por ejemplo, si tenemos un pequeño accidente y tienes que ir al hospital, tienes que dejar de hacer muchas cosas, interrumpes tu vida, etc... Tu forma de contarlo te dirá la actitud que tienes, mira qué fastidio, lo que me ha pasado, qué mala suerte... Te hará quedarte en ese bucle negativo.

Pero si lo aceptas sin victimismo, y te centras en las soluciones, te ayudará mucho a adaptarte a las circunstancias y a llevarlo lo mejor posible. Hay que decirnos: bueno, he tenido suerte, no me ha pasado nada grave, tiene arreglo, solo son unos días de hospital, buscaré soluciones para que no se me acumule mucho trabajo, para cuidar de los niños, ... Así seremos más flexibles cognitivamente, liberaremos mejor las emociones negativas y sufriremos mucho menos.

Claves para tener una actitud positivaOtra cosa que refuerza mucho la actitud positiva, es expresar gratitud. Hay que sentirse agradecidos por las cosas buenas que tenemos y mantenemos, la gratitud ayuda mucho a enfocarte en lo positivo. No siempre es fácil por supuesto, depende de lo que te suceda, pero siempre hay algo por lo que te puedes sentir agradecido/a, por el apoyo de tus amigos, de tu familia, ... Es bueno recordar estas cosas, antes de empezar el día o al terminarlo, antes de dormir, para no concentrarnos tanto en lo negativo.

Existe un error, un cerco cognitivo, que se llama el filtro negativo, que consiste en que la mente siempre recuerda más las cosas negativas que positivas, pero es algo que se puede entrenar, nosotros mismos podemos cambiar nuestra actitud y una buena actitud es fundamental para enfrentarnos a cualquier cosa.

Escribir es otra de las claves para tener una actitud positiva, la grafoterapia, escribir y sacar fuera nuestros pensamientos, hacer una lista de las cosas positivas del día, porque nos ayudará a darnos cuenta que son muchas más de las que creemos. Haz un diario del bienestar, como yo lo llamo, que te ayude a enfocarte en las cosas positivas y a sentirte agradecido/a. Cosas que te han gustado del día, pequeños gestos o detalles, que te han hecho sonreír o reír.

Otra clave que ayuda mucho es fijarte pequeñas metas e irlas consiguiendo, objetivos conseguibles a corto plazo.

La postura corporal también influye. Según un estudio de la Universidad de Harvard, según la postura que adoptas durante dos minutos, en el cuerpo empiezan a disminuir las hormonas relacionadas con el estrés, principalmente el cortisol. Cuando pones una postura de poder, por ejemplo, las manos en jarras, el mentón un poco hacia arriba, como de triunfar en algo, como que alimentas a su vez las ganas de victoria.

Si vamos por la vida con la espalda encorvada, o el mentón hacia abajo, es como que generas más apatía, si miras al suelo en lugar de mirar al frente, todas estas cosas aparte de provocarnos problemas físicos, afectan a nuestra respiración, si respiramos de forma más superficial, en lugar de respirar profundamente no nos oxigenamos, ni relajamos, como que cargamos más con todo.

Hay que ser constante, si entrenáramos la mente desde pequeños, nos costaría mucho menos trabajo. En los colegios debería de existir una asignatura obligatoria de inteligencia emocional, que ayudase a los niños a gestionar su actitud con menos esfuerzo, como un juego.

Por eso, a nuestros hijos hay que animarlos en casa a entrenar todo esto desde pequeños, la postura corporal, la respiración, que escriban o dibujen lo que han hecho en el día, ayudarles a enfocarse en las soluciones y en las cosas positivas, que aprendan a ser agradecidos por las cosas buenas que les ocurren. Para que se acuesten con una actitud positiva y se despierten con ganas de empezar el día siendo más resilientes y positivos.

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