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Ruth Fernandez Matia - Doctoralia.es

Prepararse emocionalmente para el embarazo

Prepararse emocionalmente para el embarazo. Dedicarnos a nosotros un poquito de tiempo, ahora que siempre estamos tan estresados, pensando en otras cosas y no en nosotros mismos; el trabajo, la casa, la familia,... Es importante mirar hacia dentro de vez en cuando y dedicarnos un tiempo a nosotros mismos. Hay que pararse y pensar, quererse un poco. Todo pensamiento genera una emoción.

Hoy en día hay muchas mujeres que se angustian por no quedarse embarazadas, y durante el primer año de intentos, puede ser normal, sin que haya causa orgánica.

La inestabilidad laboral, o las razones económicas, nos hacen cada vez dejarlo para más tarde. Y cuanto más se retrase, más problemas pueden surgir. La mente juega un papel fundamental, como en casi todo. Y las personas generan unas expectativas durante el primer mes, que tienden a no cumplirse.

Según va pasando el tiempo y la mujer no queda embarazada, crece la ansiedad y empiezan a precipitarse al futuro, cada mes se convierte en una cuenta atrás. Termina por convertirse en una situación que genera estrés constante y el estrés, también es una causa que puede impedir el embarazo.

También crea tensión y discusiones en la pareja. Ella le baja el ánimo, él a veces no lo entiende, o muchas veces tienden a culparse el uno al otro. Con la presión añadida de que los amigos y/o conocidos, de la misma edad, que ya son padres. La presión social, incluso de la propia familia que, sin querer, a veces presiona preguntando "¿para cuándo?"

prepararse emocionalmente para el embarazo

Prepararse emocionalmente para el embarazo

Como consejo, a las mujeres que quieran tener hijos y estén empezando a intentar quedarse embarazadas; recomendaría intentar relajarse lo primero, pensar en otros temas importantes, intentar no generar expectativas, darse un tiempo. Si hay 1 año de plazo normal, para quedarse embarazada sin causa orgánica, entonces tomarlo con calma, no ser tan impaciente. Haz cosas por y para ti. Para concebir también hay que estar relajado/a, dedicar tiempo a tu pareja, que también puede sentirse presionado.

El pensamiento genera la emoción, si piensas que no te vas a quedar, que va a ser difícil, ya estás generando emociones de ansiedad, de malestar, de tristeza. Hay que focalizarse en el pensamiento positivo, visualizar sin ponerse una fecha, disfrutar de la espera, del proceso, como en todos los aspectos de la vida, no obsesionarse con la meta y disfrutar más del camino, con más calma. Apoyarse en las ilusiones y en la pareja. Y no comparar, porque sobre todo las mujeres tienden mucho a comparar. También hay que tener en cuenta, que muchas veces, esas comparaciones son falsas, ya que mucha gente lo disfraza y aunque haya tardado mucho tiempo en tener un bebé, cuentan que fue a la primera.

En el intento, hay muchos factores que están fuera de tu control. No hay que preocuparse, hay que ocuparse de las cosas que sí están bajo nuestro control, es un consejo básico para todo. Porque supone una pérdida de tiempo, de energía, angustiarnos por cosas que no están en nuestras manos. Genera irritabilidad, ansiedad, tristeza, sentimientos de culpa...

Tampoco están bajo nuestro control los tratamientos de fertilidad. Para los procesos difíciles, especialmente cuando una mujer tiene que prepararse emocionalmente para el embarazo, que es un tema que no suele compartirlo con su círculo social. Funcionan muy bien las terapias de grupo para verbalizar y empatizar, con otras personas que se encuentran en tu misma situación.

Las expectativas también son equivocadas en el embarazo, cuando ya se ha dado, y en la maternidad. Como muchas cosas, la realidad no es como la habíamos imaginado, no es el típico anuncio que vemos en televisión de familias felices con bebés, donde todo parece perfecto. Hay momentos felices, lógicamente, pero también muchísimos problemas y situaciones complicadas. Pueden dase además embarazos problemáticos, o partos traumáticos. Además de las depresiones postparto, cada vez más frecuentes, el estrés de los primeros meses durante la adaptación, los 15 días de la bajada hormonal... El paso a convertirse de pareja a familia, no es fácil, es poco tiempo de adaptación, y hay que tomarlo con mucha calma.

La terapia también durante el embarazo, puede ayudar a evitar futuros problemas como la temida depresión posparto. La cantidad de cambios físicos que se producen, la falta de sueño, la preocupación por la nueva situación y el no saber cómo afrontar nuevos problemas, pueden desencadenar en problemas mayores si no actuamos a tiempo.

¿Te ayudamos? +34 664 87 33 45. Ruth Matía.
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Cómo practicar la gratitud

Cómo practicar la gratitud para sentirnos mejor. La gratitud no es simplemente decir gracias, es uno de los valores más importantes que tenemos y que debemos practicar. Además, nos trae muchísimos beneficios, nos ayuda a sentirnos mejor.

Es una habilidad que se puede entrenar para ir manteniendo el hábito. Empieza por reconocer las cosas buenas que tenemos y que nos pasan en la vida, esas pequeñas cosas que muchas veces, ni percibimos, o no apreciamos lo suficiente, porque nos quedamos solo con lo malo que nos pasa, que es lo que se lleva toda la atención, aunque sean muchas menos cosas negativas, que positivas las que nos ocurren en el día, por lo general. Hay que apreciar y valorar las cosas positivas que nos ocurren, que suelen ser muchas más y sentirnos agradecidos-as por ellas.

El cerebro no distingue lo real de lo imaginario en cierta forma, cuando pensamos por ejemplo en cosas positivas, incluso es igual que hayan sucedido o no, porque al pensar en ellas, liberamos dopamina de la misma manera que si hubieran ocurrido. La dopamina nos proporciona una sensación de placer y bienestar. Si reconocemos y recordamos al final del día todas las cosas buenas que nos van ocurriendo, solo por recordarlas tendremos un nivel más elevado de dopamina y, por lo tanto, de emociones positivas.

Las personas que saben cómo practicar la gratitud, ya sea en las pequeñas cosas o de forma más espiritual, se sienten más satisfechas con sus vidas, son más optimistas y vitales. Han aprendido en desviar el foco de atención de lo negativo, a lo positivo. Así empiezas a conectar con lo positivo, reduciendo el estrés, la ansiedad y mejorando la salud mental, pero también física, vives más relajado/a, descansas mejor, te haces más resiliente, mejoras tus relaciones sociales...

Cómo practicar la gratitud. Ejercicios

Un ejercicio para desarrollar esta capacidad, que yo practico casi todas las noches y me funciona muy bien, es fijarnos en los pequeños logros del día, en algo nuevo que hayas aprendido o leído, una frase, en el progreso de otra persona que has visto.

A veces relacionamos la felicidad o el bienestar con las grandes cosas o con los grandes acontecimientos que a lo mejor todos nos pasamos media vida esperando. Pero la felicidad está en las pequeñas cosas cotidianas, en los detalles. cómo practicar la gratitudA veces, por la situación que vivimos, no valoramos lo suficiente esos detalles. Si además se suman problemas económicos derivados de esta crisis sanitaria, problemas familiares, duelos ... resulta muy complicado practicar la gratitud. En el centro de Psicología Matía, trabajamos mucho el focalizarse en lo positivo y en lo que tenemos, en lo que recibimos y no lo en lo negativo, o en lo que hemos perdido. Aunque por determinadas circunstancias de la vida, haya momentos en los que desgraciadamente, eso no se pueda controlar. Pero por lo general, somos capaces de practicarlo la mayor parte del tiempo, si lo entrenamos bien.

Leí hace poco una buena metáfora, que hablaba de estar en una cueva donde a veces entra un pequeño destello de luz, que, aunque pequeño, gracias a él, ya no estás a oscuras, te deja ver un poquito, pero si, además, en esa cueva, cavas y abres un pequeño agujero, ya entra un rayo de luz un poco mayor y ves mucho mejor. Quiere decir que si trabajas esos pequeños destellos de luz en tu vida, puedes convertirlos en rayos de luz que iluminarán mucho mejor.

Aún estamos en pandemia y hay muchas personas que están luchando hasta por respirar, nosotros nos centramos en lo que nos falta, en lo que no tenemos, en lo que no podemos hacer. Pero no nos damos cuenta muchas veces, de la suerte que tenemos.

Para ayudarnos a en el aprendizaje de cómo practicar la gratitud y sentirnos mejor, recomiendo llevar un diario o hacer una lista diaria, donde ir apuntando como mínimo tres cosas positivas que nos hayan sucedido en el día, por las que sentirse agradecido/a, pequeñas cosas, detalles, pequeños placeres que te hayan ayudado a sentirte un poco más feliz: un gesto, una sonrisa, una frase, una comida... Escribirlo por las noches antes de dormir, tiene efectos inmediatos en nuestros pensamientos, conciliamos mejor el sueño, en definitiva, nos sentimos mejor.

Es muy importante ayudar a los niños a practicar estos ejercicios desde pequeños, a modo prevención, para que aprendan cuanto antes a gestionar sus emociones. ¿Te ayudamos? +34 664 87 33 45. Ruth Matía
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Claves para tener una actitud positiva

Claves para tener una actitud positiva. Conocerlas, nos van a venir muy bien para los momentos difíciles que todos atravesamos alguna vez.

Hay que insistir siempre en la prevención que, en psicología, como en cualquier otra rama de la salud, es muy importante y especialmente en ciertas patologías.

Tenemos que intentar entrenarnos con las claves para tener una actitud positiva. Algo que en la teoría parece sencillo, pero en la práctica puede no serlo tanto, cuando atravesamos por dificultades.

Cuando de repente tenemos un problema y nos encontramos preocupados, hundidos, tristes, practicarlo resulta más difícil, y cuando lo conseguimos es como las dietas, es más fácil llegar al objetivo, pero más difícil mantenerlo.

Pero la actitud es fundamental en todo; por ejemplo, si le cuentas el mismo problema a dos tipos diferentes de persona dentro de tu entorno, a una persona con actitud positiva y a otra persona con actitud más negativa. Observa que la persona positiva se va a centrar siempre en la búsqueda de una solución; pero la persona negativa, se centrará en la catástrofe que supone el problema para tu vida y en cómo afectará a tu entorno, dos enfoques completamente diferentes.

Por eso es donde tenemos que trabajar primero, es en la comunicación, analizar cómo nos comunicamos con los demás y con nosotros mismos. Observar si nuestro enfoque es más negativo que positivo. Hay que centrarse en las soluciones y no lamentarnos en las consecuencias del problema. Hay personas que tienen esta capacidad innata que nacen con esa facilidad de ser positivos, otras, sin embargo, necesitan entrenarla.

También nos influye el entorno, si nuestra familia y amigos tienen la mayoría una actitud positiva, al final aprendes un poco de ellos y se te van quedando cosas, igual si te rodeas de personas negativas, al final te acaban por influir en la actitud y tiendes a ser también más negativo, como ellos.

Claves para tener una actitud positiva

El primer paso cuando tenemos un problema o incidente es aceptar. Por ejemplo, si tenemos un pequeño accidente y tienes que ir al hospital, tienes que dejar de hacer muchas cosas, interrumpes tu vida, etc... Tu forma de contarlo te dirá la actitud que tienes, mira qué fastidio, lo que me ha pasado, qué mala suerte... Te hará quedarte en ese bucle negativo.

Pero si lo aceptas sin victimismo, y te centras en las soluciones, te ayudará mucho a adaptarte a las circunstancias y a llevarlo lo mejor posible. Hay que decirnos: bueno, he tenido suerte, no me ha pasado nada grave, tiene arreglo, solo son unos días de hospital, buscaré soluciones para que no se me acumule mucho trabajo, para cuidar de los niños, ... Así seremos más flexibles cognitivamente, liberaremos mejor las emociones negativas y sufriremos mucho menos.

Claves para tener una actitud positivaOtra cosa que refuerza mucho la actitud positiva, es expresar gratitud. Hay que sentirse agradecidos por las cosas buenas que tenemos y mantenemos, la gratitud ayuda mucho a enfocarte en lo positivo. No siempre es fácil por supuesto, depende de lo que te suceda, pero siempre hay algo por lo que te puedes sentir agradecido/a, por el apoyo de tus amigos, de tu familia, ... Es bueno recordar estas cosas, antes de empezar el día o al terminarlo, antes de dormir, para no concentrarnos tanto en lo negativo.

Existe un error, un cerco cognitivo, que se llama el filtro negativo, que consiste en que la mente siempre recuerda más las cosas negativas que positivas, pero es algo que se puede entrenar, nosotros mismos podemos cambiar nuestra actitud y una buena actitud es fundamental para enfrentarnos a cualquier cosa.

Escribir es otra de las claves para tener una actitud positiva, la grafoterapia, escribir y sacar fuera nuestros pensamientos, hacer una lista de las cosas positivas del día, porque nos ayudará a darnos cuenta que son muchas más de las que creemos. Haz un diario del bienestar, como yo lo llamo, que te ayude a enfocarte en las cosas positivas y a sentirte agradecido/a. Cosas que te han gustado del día, pequeños gestos o detalles, que te han hecho sonreír o reír.

Otra clave que ayuda mucho es fijarte pequeñas metas e irlas consiguiendo, objetivos conseguibles a corto plazo.

La postura corporal también influye. Según un estudio de la Universidad de Harvard, según la postura que adoptas durante dos minutos, en el cuerpo empiezan a disminuir las hormonas relacionadas con el estrés, principalmente el cortisol. Cuando pones una postura de poder, por ejemplo, las manos en jarras, el mentón un poco hacia arriba, como de triunfar en algo, como que alimentas a su vez las ganas de victoria.

Si vamos por la vida con la espalda encorvada, o el mentón hacia abajo, es como que generas más apatía, si miras al suelo en lugar de mirar al frente, todas estas cosas aparte de provocarnos problemas físicos, afectan a nuestra respiración, si respiramos de forma más superficial, en lugar de respirar profundamente no nos oxigenamos, ni relajamos, como que cargamos más con todo.

Hay que ser constante, si entrenáramos la mente desde pequeños, nos costaría mucho menos trabajo. En los colegios debería de existir una asignatura obligatoria de inteligencia emocional, que ayudase a los niños a gestionar su actitud con menos esfuerzo, como un juego.

Por eso, a nuestros hijos hay que animarlos en casa a entrenar todo esto desde pequeños, la postura corporal, la respiración, que escriban o dibujen lo que han hecho en el día, ayudarles a enfocarse en las soluciones y en las cosas positivas, que aprendan a ser agradecidos por las cosas buenas que les ocurren. Para que se acuesten con una actitud positiva y se despierten con ganas de empezar el día siendo más resilientes y positivos.

¿Te ayudamos? +34 664 87 33 45. Ruth Matía
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Cómo afrontar los cambios imprevistos

Cómo afrontar los cambios imprevistos. Adaptarnos a los cambios imprevistos, con todo lo que estamos viviendo, no es fácil. La pandemia nos alteró la vida a todos bastante.

Pero siempre podemos ser capaces de aprender a manejar esos cambios. Como ya hemos comentado en más de una ocasión, si algo nos ha enseñado la pandemia, es que no tenemos que dar nada por hecho. No podemos hacer planes muy a largo plazo, ni incluso a medio plazo, porque de repente sucede algo y todo se viene abajo.

Hay personas que les cuesta mucho lidiar con este tipo de situaciones. Antes de la pandemia, acudían a consulta por cambios vitales, personas con cierta resistencia al cambio. Bien por rupturas, duelos, por un problema en el trabajo, por traslados de ciudad, ... Es decir, los cambios que forman parte de nuestras vidas.

Hoy en nuestro día a día, estamos sufriendo un continuo cambio. Pero las personas que se estancaban y se resistían a esos cambios normales antes, ahora son los que más trabajo les está costando saber, cómo afrontar los cambios imprevistos e ir adaptándose a ellos, en medio de la pandemia. Vivimos en una continua incertidumbre, todo nuestro entorno depende del Covid por ahora, todo es muy volátil y los cambios son muy bruscos y constantes.

Muchas personas se sienten amenazadas ante cualquier cambio imprevisto y eso les genera mucha ansiedad. Si a eso le sumamos la incertidumbre actual diaria, cambios a nivel familiar, laboral, económico, en un entorno incierto y sin poder hacer planes. La ansiedad aumenta.

La rutina aportaba cierta seguridad, tranquilidad, pero ahora no la tenemos. Y nos acompaña ese miedo por tanta incertidumbre. Como comentamos en otras ocasiones, el miedo es algo positivo que nos ayuda a mantenernos alertas, con precaución. Pero el miedo obsesivo y constante, es un miedo tóxico que nos bloquea. como afrontar los cambios imprevistos

Cómo afrontar los cambios imprevistos. Prevención

A los niños podemos enseñarles a prevenir esta ansiedad en el día a día, para que aprendan a cómo afrontar los cambios imprevistos y a reconducir sus planes. Como digo siempre, esa asignatura obligada que se debería impartirse en el colegio. No debemos sobreprotegerlos, pero sí formarles en esa prevención psicológica que tanto les puede ayudar en la vida. Así ellos aprenderán a definir, sus propias estrategias para saber cómo afrontar los cambios imprevistos, que vayan sufriendo a lo largo de sus vidas, para que no lo vean como una amenaza y no les genere ansiedad, u otros trastornos.

Es muy importante dejar que los niños se enfrenten a los problemas, a los errores, a los fracasos, porque ahí es donde empieza la persona a construir este cimiento y que vayan tomando poco a poco sus propias decisiones. Porque les ayudará sin duda, a desarrollar esa capacidad que en un futuro utilizarán para tomar las decisiones adecuadas en su etapa adulta.

Los niños tienen que reconocer sus emociones, no hay que decirles "no llores, no pasa nada" hay que escuchar y dejar que fluya su emoción para que, en el futuro, aprenda a identificarla y gestionarla porque si no, los estaremos bloqueando y evitaremos que sea un adulto con capacidad de adaptarse y de ser mentalmente flexible y resistente, a los cambios de la vida.

Pensar y sentir

Primero sientes y luego piensas. Porque cuando hay una intensidad emocional muy fuerte en el cerebro, tenemos una parte de la amígdala que es la parte donde se controlan las emociones, que toma posesión y es la que rige el cerebro en estos cambios imprevistos. Al tomar posesión, hace que dejes de pensar con claridad. Por eso cuando estamos ante un problema, muchas veces siempre dicen "no tomes decisiones cuando estás bajo una época de estrés", porque lo que rige es la emoción. Hay que aprender desde niños a tomar espacio con esa emoción, con ayuda de muchas técnicas, como por ejemplo de mindfulness, de respiración, de control del pensamiento emocional..., para que nuestra emoción no se apodere de nosotros. Hay que tomar distancia, dar tiempo y así comenzará otra vez, a dominar el intelecto.

Yo utilizo mucho esta metáfora. Cuando una persona se encuentra en unas arenas movedizas, cuanto más lucha contra ellas más se hunde. Pero cuando te mantienes en calma y te dejes llevar, aceptas y te adaptas, no te hundes. Si esto lo aplicamos en nuestra vida, cuando tenemos un cambio imprevisto, lo primero es aceptar las cosas que no están bajo nuestro control, para lo que no depende de ti, no te resistas. Lucha para lo que sí está bajo tu control, lo que sí puedes cambiar, buscando soluciones y siempre manteniendo la calma.

Cuando no podemos solos ni con nuestro círculo social como apoyo. Es importante acudir antes de que el problema ya está descontrolado y mucho mejor, si es para prevenir. ¿Te ayudamos? +34 664 87 33 45. Ruth Matía  
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Cómo nos afecta vivir con miedo

Cómo nos afecta vivir con miedo. Empezamos por definir lo que es el miedo exactamente. El miedo es una emoción básica que todos tenemos desde que nacemos, con el objetivo de sobrevivir. A lo largo de la historia, nos ha ayudado a adaptarnos y nos ha llevado a donde estamos ahora.

Muchas especies animales no han podido sobrevivir porque no han tenido ese modelo de supervivencia, el miedo nos protege de las amenazas. En el principio de los tiempos, la amenaza era un depredador y el miedo era nuestra respuesta para avisarnos, protegernos y sobrevivir.

El miedo además es evolutivo, quiere decir que desde pequeños vamos superando y pasando diferentes miedos desde pequeños, el miedo a la oscuridad, a los monstruos y según la edad, pero a veces nos quedamos anclados a un miedo y no nos deja evolucionar.

Ahora en la sociedad en la que vivimos, las amenazas son otras, pero la respuesta es la misma. El sistema nervioso simpático es el que te hace estar alerta, con esa sensación de alarma que te impulsa a luchar contra la amenaza o escapar.

Podemos decir que hay dos tipos de miedo, el miedo por así decirlo positivo o adaptativo, que nos hace ser prudentes y estar alertas.

Y el otro miedo, el miedo tóxico, que nos puede afectar física y psicológicamente. Se trata de un miedo continuo no justificado, cronificado en el tiempo. Puede ser un miedo al rechazo, a la soledad, miedo a enfermar, cualquier miedo mantenido en el tiempo nos puede generar unos efectos negativos en nuestra salud física y mental.

Aplicado a la pandemia actual y teniendo como amenaza el virus, se podría decir que hay un miedo lógico al contagio y a la crisis económica, nos hace ser cautos, ser precavidos, mantener las medidas de seguridad, la mascarilla, la distancia, nos puede hace tomar decisiones, ahorrar, cosas en las que ese miedo nos puede ayudar. Pero si se descontrola puede convertirse en miedo tóxico injustificado, que se cronifica en el tiempo y puede traernos problemas de salud, tanto mental como físicamente. Como con cualquier amenaza, debemos estar alertas y tomar precauciones, pero sin obsesionarnos.

Cómo nos afecta vivir con miedo

Con el miedo tóxico, notamos por ejemplo que la hormona del estrés, el cortisol, aumenta y genera en nuestro cuerpo efectos negativos, produce cambios físicos y psicológicos que van desde problemas de sueño, a problemas digestivos, subidas de tensión, ansiedad o migrañas.

Y todo es un ciclo, si no duermes bien, por el día estarás más irritable, con menos energía, rendirás menos y tu sistema inmunológico se verá debilitado, lo que puede provocar a su vez, otras enfermedades. como nos afecta vivir con miedo como nos afecta vivir con miedo El miedo y el cansancio que provoca nos puede afectar también a la memoria, a la concentración y a la toma de decisiones.

La ansiedad puede provocar presión, alteraciones en el aparato digestivo. El aumento de cortisol produce inflamación y gastritis.

Un estrés elevado y alargado en el tiempo, te puede derivar también en trastornos obsesivo-compulsivos, en un trastorno de ansiedad, o ataques de pánico, o en fobias.

Para reducir ese miedo hay técnicas que nos pueden ayudar, tenemos que bajar el cortisol y subir la oxitocina. Todos somos química, cada uno/a de nosotros es como una farmacia natural. Podemos conseguirlo aumentando el ejercicio físico, con ello aumentaremos la serotonina y la dopamina, nos sentiremos mucho mejor.

La alimentación sana y equilibrada también nos ayudará mucho. Intentar dormir 7 u 8 diarias es fundamental, lo podemos conseguir con relajación, meditación, con ejercicios de mindfulness.

No hay que tratar de anticiparse en el tiempo, preocupándonos por problemas futuros que todavía no existen y puede que nunca lo hagan, tenemos que intentar vivir en el presente. No alimentar esos pensamientos negativos de futuro, intentar bloquearlos con pensamientos positivos.

Eliminemos los pensamientos sobre hechos que no podemos controlar, para centrarnos en los que sí están en nuestra mano, buscando soluciones.

Tenemos que aprender a que el pensamiento fluya, es decir que el pensamiento entre y salga, no nos quedemos enganchados a él, rumiándolo todo el tiempo.

Dentro de las medidas actuales nos viene bien potenciar nuestra vida social, acercarnos más a las personas que nos aportan energía positiva, no tiene por qué ser un acercamiento en el sentido literal de la palabra. Alejarse de las personas negativas o tóxicas. ¿Te ayudamos? +34 664 87 33 45. Ruth Matía  
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Celos infantiles entre hermanos

Celos infantiles entre hermanos. Los celos infantiles son muy frecuentes entre hermanos. Hay que analizarlos según sus edades, no es lo mismo tener 2 añitos y que nazca un hermano, a tener 5. Pero siempre hay unas mismas pautas que se pueden adaptar según la etapa de la vida, y que pueden ayudar a los más pequeños y a sus papás.

Cuando son muy pequeños y de repente llega un hermanito a la familia, antes de que llegue, es importante que los padres vayan anticipándose, es bueno prepararlos con suficiente tiempo, ya incluso desde el embarazo, a partir del tercer o cuarto mes, para que tengan tiempo suficiente de adaptarse.

Desde los 2 años empiezan a comprender, no el concepto exacto de hermanito, pero sí el que puede venir alguien más y que el amor se puede repartir, es importante hacérselo saber.

Los celos infantiles son una reacción natural. Es normal que tengan miedo de perder el cariño de los padres. Pero si empezamos a prepararles ya desde el principio, hacerles participar un poco de todo lo que va sucediendo, en la elección del nombre, de la ropita, para que lo vaya viendo como algo normal, de lo que él o ella también forma parte. Porque si se encuentra de repente con un bebé, sin haber pasado por ninguna preparación, le va a costar mucho trabajo adaptarse.

Celos infantiles entre hermanos. Pautas


Por ejemplo, si tenemos que cambiarle de habitación, no hacerlo cuando nazca el bebé, sino unos meses para que se vaya adaptando y no asocie tanto el nuevo cambio con el hermanito/a.

En el momento que nazca y el hermano/a mayor vaya al hospital a conocerlo, es importante que la mamá no lo tenga en brazos en ese momento, porque es demasiado impactante para ellos como primera impresión. La primera noticia que reciba el niño/a debe ser una llamada de su mamá, para contarle que ya ha nacido el bebé.
celos infantiles entre hermanos
Hay que intentar no cambiarle la rutina, para que no note grandes cambios en su vida, para que comprenda que la vida no cambia, manteniendo las mismas costumbres. Por ejemplo, si va alguna actividad extraescolar, hay que seguir llevándole para que siga haciendo las cosas que le gustan, para que tampoco culpabilice a su hermano/a de haber perdido nada.

Intentar prestarle más atención y hacerle participar también con el bebé de cosas que no tengan peligro, por ejemplo, pedirle que sujete sus pies mientras le ponemos cremita, o cambiamos el pañal, para que se sientan importantes y útiles, que no han pasado a un segundo plano. Hacerle preguntas como ¿qué ropa le ponemos hoy? o ¿con qué mantita le abrigamos?

Darle el papel de ejemplo para el hermanito o hermanita transmitiendo mensajes positivos: "si tú te portas bien, tu hermanito/a también lo hará"; "vas a ser muy importante, le vas a enseñar a hablar, a jugar", ...

Si te llama y te pide que vayas, haz lo posible por ir para que no se sientan apartados o desplazados. Si los papás están más ocupados porque el bebé lleva más tiempo, no le estás prestando suficiente atención y al final todo va a más.

Si son más mayores, con 5 ó 6 años, ya podemos delegarles pequeñas tareas más importantes, como por ejemplo, vigila al bebé y avísame si llora, o si se le cae el chupete, léele un cuento...

Ojo con los mensajes que transmitimos los padres, las críticas hacia uno de ellos cuando son más mayores, delante de su hermano, porque al final lo que haces es alimentar esos celos. Hay que reforzarles por igual, animando y premiando el compartan y que se ayuden entre ellos. Hay que evitar cualquier rivalidad o competición, porque es la raíz de los celos infantiles entre hermanos.

Celos infantiles entre hermanos. CONCLUSIÓN

Seguirle dando importancia, dándole pequeños roles, prestándole atención y no cambiarle las rutinas es la base para evitar problemas de celos infantiles entre hermanos.

 
Siguiendo estas pautas evitaremos que los niños vuelvan a conductas regresivas, que vuelvan a chuparse el dedo o hacer pipí en la cama, que vuelvan a las rabietas, ...que todo ello lleva a problemas de comportamiento presentes y futuros. ¿Te ayudamos? +34 664 87 33 45. Ruth Matía  
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Cómo mejorar la autoestima en niños

Cómo mejorar la autoestima en niños. Algo muy importante porque es la base de su desarrollo y podemos evitar, en esas fases iniciales, futuros trastornos de la persona adulta en la que se convertirá.

Cómo detectamos en nuestros hijos si tienen algún problema de autoestima y cómo podemos mejorar la autoestima en niños. Como casi cualquier problema en los pequeños, podemos detectarlo si observamos que padece conductas regresivas; es decir si vuelve a hacerse pis en la cama, si retrocede en su lenguaje o en la forma de expresarse, o en su aprendizaje, si se vuelve a chupar el dedo. Son digamos, llamadas de atención para los padres.

Los niños que no confían en sí mismos, no se atreven a participar en proyectos nuevos, cuando hay una nueva actividad y ellos se quedan atrás, o no quieren participar. Suelen ser niños más tímidos, que les cuesta más trabajo hacer amiguitos, porque son inseguros y algunos incluso con tendencias algo agresivas, o son más irritables.

Lo ideal es acudir a un profesional para averiguar a tiempo, qué es lo que le está sucediendo. Si es un problema de baja autoestima, tenemos que dedicarles más tiempo de calidad, dedicarles más tiempo solo a ellos y no mientras hablamos por teléfono, trabajamos o cocinamos. Es preferible dedicarles menos tiempo, pero que ese tiempo sea de calidad y sirva de algo, no que simplemente, les hagamos compañía. Tenemos que comunicarnos con ellos e interactuar, dedicándoles un tiempo en exclusiva de calidad y no a medias.

Un detalle que observo, es que cuando los adultos se encuentran las conversaciones que tienen sobre los niños son negativas, "fíjate que me trajo los deberes sin hacer" o que hizo esto, o hizo lo otro. Comentando travesuras o errores delante suya. Hay que intentar un poco lo contrario, comentar delante de ellos cosas positivas, porque al final con lo que se quedan es con eso que les daña la autoestima, con la crítica. como mejorar la autoestima en niños

Otra cosa muy importante es apoyarles, cuando están haciendo algo mal, incluso desde que son bebés y empiezan a encajar las piezas de los puzzles. Cuando ya tienen cinco o seis años, decirles "yo estoy aquí para apoyarte, tranquilo/a" porque así ayudamos a cómo mejorar la autoestima en niños, apoyándoles descubriendo los fallos y aciertos con el ensayo y error, tienen que aprenderlo sin miedo a equivocarse y para eso es fundamental, una buena autoestima.

Ayudarles a empezar a tomar pequeñas decisiones, darle dos opciones que no importe mucho si son o no correctas, para que aprenda a decidir por sí mismos y a ser más independientes.

Es bueno dejarles a partir de los dos añitos a que intenten vestirse solos, empezarles a dar la opción de ser algo más autónomos y reforzando las conductas positivas. Cuando el niño/a hace algo mal, significa que lo que ha hecho está mal y no que el niño/a sea malo/a.

A veces sin darnos cuenta, en el lenguaje y la forma de comunicarnos, les estamos generando etiquetas, si a un niño/a muy travieso/a le decimos constantemente lo malo/a que es, se lo va creer, lo va a interiorizar, lo que hace está mal, pero no hay que decirle que es malo/a.

A partir de los 9 ó 10 años, cuando por ejemplo les sale mal un problema de matemáticas y se pone a llorar por la frustración, entonces ahí ya vemos que eso puede repercutir en su futuro, a la hora de estudiar, por eso es importante cómo nos comunicamos con ellos, apoyarles en los errores, para que se sientan fuertes y lo vuelvan a intentar.

Conclusión. Cómo mejorar la autoestima en niños


Hay frases que pueden ayudar a fomentar esa autoestima, por ejemplo, "sabes que te quiero mucho, si necesitas algo, te ayudo". Son mensajes que se van quedando grabados y que hacen mucho bien, "estoy orgulloso/a de ti", también nosotros como padres, nos ayudan a expresar a nivel emocional, ese te quiero, me siento orgulloso/a, o cuando cometan un error "venga, no pasa nada, inténtalo otra vez, al final lo conseguirás"

Resumiendo, hay que dedicarles tiempo de calidad, es lo más importante, reforzar las cosas positivas, apoyarles en los errores, premiar el esfuerzo, animar a que lo intenten de nuevo, tener mucho cuidado con el lenguaje negativo que utilizamos con ellos o delante de ellos. La autoestima con la que crecen los niños, será en parte la que tengan de adultos y es algo importantísimo para su desarrollo. ¿Te ayudamos? +34 664 87 33 45. Ruth Matía
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Divorcio con hijos

Divorcio con hijos. Cada vez se toma más conciencia, afortunadamente, del papel de los niños en esta complicada situación. Ya que cuando se forma una familia, una separación, también afecta y mucho, a los hijos de la pareja, en mayor o menor grado, dependiendo de su edad, de su resiliencia y de las circunstancias que rodean el divorcio.

Hay que mirar también por ellos y seguir unas pautas para que el proceso de un divorcio con hijos, sea lo menos traumático posible. Psicológicamente en niños muy pequeñitos, también afecta mucho. Por ejemplo, en niños de 2 a 6 añitos, podemos ver que pueden acudir a la consulta porque han cogido conductas regresivas, vuelven a hacerse pipí en la cama, vuelven a chuparse el dedo, tienen rabietas muy exageradas, o lloran sin saber por qué. Algunas conductas somatizan después en dolores de estómago, o dolor de cabeza.

En niños más mayores, de 7 a 12 años, suelen tener conductas más agresivas. Los efectos pueden reflejarse incluso en las notas, terminando en muchos casos en fracaso escolar. En los indicios nos podemos dar cuenta, si el profesor/a nos avisa de que está bajando el rendimiento escolar, que no tienen el mismo nivel de atención, que su comportamiento en clase está cambiando... A partir de los 7 años, los niños pueden entrar en el juego de la manipulación de los padres, que empiezan a utilizarlos como mensajeros o espías.

divorcio con hijos

Divorcio con hijos. Pautas



Tenemos que intentar evitar todo esto ya que el daño emocional y psicológico en estos casos, puede ser grave. Hay que tratar de que sufran lo menos posible, y mantenerles al margen de las discusiones de adultos.

Hay que explicarles con sinceridad y en su lenguaje, la verdad de lo que está ocurriendo en casa, avisarles de los cambios que van a vivir.

En terapia de grupo vemos claramente como afecta el divorcio con hijos en los niños en función de su edad. Lo importante es la sinceridad, explicarles de forma sencilla lo que ocurre y mantenerle al margen de las discusiones, no utilizarles nunca como espías o mensajeros. Los niños al final, se sienten culpables y generan ansiedad.

Los padres deben mantener en común el proyecto educativo de los hijos, a todos los niveles y también de su cuidado psicológico y emocional.

Muchas veces es necesario acudir a un profesional que nos ayude a seguir esas pautas que hagan que los niños, no sufran durante el proceso de divorcio, antes, durante y después. A la larga puede acarrear consecuencias importantes en su desarrollo. Para los niños es como pasar un duelo con sus correspondientes etapas, con sus momentos de rabia, de negación, ansiedad y depresión, hasta aceptar el nuevo escenario. En manos de los padres está, que este proceso sea más o menos rápido y menos traumático de lo que debiera.  ¿Te ayudamos? +34 664 87 33 45. Ruth Matía
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Tipos de Depresión. Endógena, exógena

Tipos de depresión. La depresión puede ser de tipo endógena o exógena, para que nos entendamos, interna o externa. Si viene de fuera, exógena, de causas externas; una enfermedad, un dolor crónico, una pérdida, un cambio... En los casos de depresión exógena, es muy importante acudir a un profesional a tiempo para poderla tratar solo con terapia, ya que, si se prolonga más allá de los seis meses, podría cronificarse, teniendo que recurrir al tratamiento farmacológico, con todo lo que conlleva.

El tipo de depresión endógena, viene por la alteración bioquímica del cerebro, hay personas que están incluso predispuestas genéticamente, que, sin haber vivido ninguna alteración externa, está desarrollando una depresión mayor, no es transitoria. Hay que intentar acudir a un profesional para que evalúe el tipo de depresión que tratamos.

Para que alguien diferencie un tipo de depresión de otro, tenemos que tener en cuenta qué le pasa normalmente a una persona con depresión. Lo primero que solemos ver es que está triste, o que tiene el llanto fácil. Hay diferentes niveles y diferentes grados. Una persona con depresión que no se siente escuchada ni apoyada, puede empeorar. Son importantes las pautas a los familiares para que sepan cómo comunicarse con ellos de forma correcta, ya que sin querer podemos hacerles daño, fomentando ese sentimiento de culpa que ya suelen tener, diciéndoles por ejemplo lo tienen todo, y que no tienen motivos para deprimirse.

Una persona triste, apática, sin ganas de nada, que ha dejado de hacer cosas, que no le hace ilusión nada. Suelen tener baja autoestima y mucho sentimiento de culpabilidad. Tienen esa percepción de que la culpa de todo es de ellos. Incluso su visión general del mundo y todo lo que acontece, es sobre todo negativa. Pueden tener alteraciones de sueño, o del apetito. tipos de depresion

Tipos de depresión y tratamientos

Si la depresión es por causas externas, es decir, un tipo de depresión exógena, el tratamiento más eficaz según estadísticas y estudios, es la terapia cognitivo conductual y es la que trabajamos en nuestro centro de terapia online y en nuestra clínica de León, Psicología Matía. ¿Por qué es la más eficaz? porque es cognitiva, es decir que trabajamos los pensamientos, responsables de las emociones, no se pueden cambiar los hechos, pero sí cómo los percibimos, para así poder cambiar cómo nos sentimos.

Y la parte conductual. Como hemos podido observar seguramente en personas con depresión, suelen ir dejando de hacer cosas, paralizan sus rutinas, porque no tienen motivación, no tienen ganas, están apáticos. Vamos trabajando con ellos nuevas conductas, para que se vayan adaptando otra vez a la vida que llevaban antes.

Si se trata de una depresión endógena, interna, también se trabaja con terapia cognitivo conductual, pero en este caso, es necesaria complementarla con medicación, porque existe una causa física, una alteración bioquímica del cerebro, de los neurotransmisores. Cuando por ejemplo la serotonina está baja, eso nos puede afectar al sueño, al apetito, al deseo sexual.

A veces se trata de distimia, es como la antesala de la depresión, un estado menos grave y que notamos por ese estado ánimo bajo, apatía, pero sin llegar a desencadenar todavía esos síntomas que se diagnostican con la depresión, como es el llanto fácil o el dejar de seguir las rutinas diarias.

El trastorno afectivo estacional, en los cambios de estación, otoño-invierno, cuando nos afecta la luz, es muy habitual y transitorio. El trastorno bipolar, o la depresión mayor, son los trastornos más crónicos.

La depresión puede llegar a ser crónica y/o muy grave, además de derivar en problemas de salud físicos, sobre todo digestivos; úlceras, colon irritable, o también migrañas o dermatitis. Nunca hay que dejar pasar demasiado tiempo, ni dejar sin tratamiento a una persona que la padece.

¿Te ha servido el artículo sobre "Tipos de depresión"? ¿Te ayudamos? +34 664 87 33 45. Ruth Matía
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Cuidados para una persona con Alzheimer y sus cuidadores

Cuidados para una persona con Alzheimer y sus cuidadores. Una enfermedad que resulta muy familiar a muchas personas por desgracia, cada día más presente en nuestra sociedad. Al ir prolongando más la esperanza de vida, se hace más presente, pero ¿cuáles deberían ser los cuidados para una persona con Alzheimer?

Es interesante aprender lo que es y cómo podemos ayudar para poder manejar mejor, en casa, esta enfermedad. Por ejemplo, cómo adaptar su medio físico, como intentar que la persona pueda comprender mejor nuestros mensajes. Es verdad que cuando hablamos de este tipo de enfermedades, pensamos en el enfermo y a veces nos olvidamos un poco de los familiares, hay que cuidar al que cuida, que al final es quien tiene que estar ahí día y noche. Y a veces nos olvidamos un poquito de los cuidados que ellos necesitan también. Hay que prestarles atención y enseñarles pequeñas pautas, para que puedan convivir de una manera más cómoda y llevadera.

Muchas personas, acuden a consulta para poder descargarse, de toda esa ansiedad acumulada y estrés, por cuidar de alguien con Alzheimer.

Pero sobre todo vamos a centrarnos en esas personas que padecen la temida enfermedad, que es lo más complicado. Es un tipo de demencia que afecta sobre todo a la memoria, pero también a la coordinación de movimientos, al reconocimiento de las personas. Más luego otros trastornos relacionados, como la depresión, alucinaciones, o delirios.

Cuidados para una persona con Alzheimer y sus cuidadores



Se basa en diferentes fases. En la primera, se va notando esa pérdida de memoria, esa desorientación tempo-espacial no saben, no saben en qué día están, o el lugar, a veces incluso confunden la época/el año.

Es bueno que en casa tengan a la vista calendarios bien grandes, hay una técnica que es la orientación a la realidad, que consiste en decirle todos los días en qué fecha estamos, dónde se encuentran y con quien. Como si estuviéramos en la radio "buenos días, hoy es... y estamos en... " Todo ello para situarles en el día, lugar y compañía correcta. Incluso recordarles la estación en la que estamos, o noticias que hayan sucedido. Pueden parecer gestos sin importancia, pero son muy importantes para ayudarles a situarles y no se sientan tan perdidos, e inseguros. Pensemos que muchas veces con la tercera edad las personas, se vuelven de nuevo un poco como bebés, como niños, si sumamos además esa pérdida de memoria y de coordinación, necesitan un apoyo extra de confianza y seguridad. Cuidados para una persona con Alzheimer Facilita el acceso a sus objetos cotidianos, guárdalos siempre en los mismos lugares, para que no les cueste trabajo encontrarlos y al mismo tiempo, ayudarles a recordar las actividades cotidianas. Evítales momentos de estrés, aglomeraciones, que tengan una temperatura adecuada, un ambiente tranquilo, sin muchos ruidos.

Ante una alucinación o delirio, debemos retirar la atención, desviarla hacia otro asunto, nunca seguirles el juego, porque alimentaríamos su ansiedad.

Tenemos que transmitir mensajes claros y sencillos, concisos, fáciles de entender y sin rodeos. Es bueno que les pongamos ejercicios como a los niños, para que escriban, dibujen, que cosan botones para coordinar el movimiento, enhebrar el hilo con el alfiler y coser un botón son tareas que a ellos les vienen muy bien; cortar y pegar, los pasatiempos, los puzles... Con todo ello ayudamos un poco a retrasar el progreso de la enfermedad y también, para que desconecten un tiempo del cuidador.

Es importante que el cuidador recuerde conservar la paciencia, son personas que hay que repetirles mucho las cosas, que se ponen nerviosos, y su vía de escape muchas veces es precisamente la persona que les cuida, con la que más contacto tienen, es un trabajo duro y la convivencia no es fácil.

Es necesario que muchas veces el cuidador también acuda a consulta para que se relaje y descargue tensiones, no solo para aprender a cuidar al enfermo.

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